Kozier Higiene
La higiene y el confort son aspectos fundamentales en la atención de pacientes, especialmente en contextos hospitalarios, y se basan en principios establecidos por Kozier y Erb en sus fundamentos de enfermería.
El objetivo principal de la higiene corporal es mantener la limpieza de la piel, lo que contribuye a una mejor defensa contra enfermedades y permite que la piel cumpla sus funciones esenciales, como la secreción, la absorción y la protección.
Esta práctica también favorece el bienestar del paciente, disminuye la hipertermia al ayudar en la regulación de la temperatura corporal, estimula la circulación sanguínea en pacientes encamados y previene olores desagradables, ofreciendo así comodidad y confort.
El procedimiento de higiene debe realizarse con precauciones específicas: mantener la temperatura ambiente entre 22º y 24º grados para evitar enfriamiento, evitar corrientes de aire, proteger la intimidad del paciente con cortinas o biombo, y secar adecuadamente todas las partes del cuerpo, prestando especial atención a los pliegues cutáneos.
Además, se debe prevenir la posibilidad de caídas colocando barandas de seguridad en la cama si es necesario.
En pacientes encamados, el baño completo en cama sigue un orden específico: cara, cuello y orejas; brazos y manos; torso; piernas y pies; y finalmente, el perineo y los genitales, con técnicas diferenciadas según el sexo del paciente.
Para pacientes terminales, el cuidado de la higiene adquiere una importancia especial debido a su alta dependencia y necesidad de atención personalizada.
El Técnico en Cuidados Auxiliares de Enfermería (TCAE) debe preparar todo el material necesario antes de iniciar el procedimiento, incluyendo guantes desechables, palangana con agua templada, esponja jabonosa, toallas, crema hidratante y ropa limpia.
Es esencial informar al paciente sobre lo que se va a hacer, proteger su intimidad, mantener puertas y ventanas cerradas para evitar corrientes y realizar los movimientos con suavidad para minimizar molestias.
El procedimiento incluye desvestir al paciente por la parte superior, realizar la higiene desde la cabeza hasta los miembros superiores, secar e hidratar la piel, vestirlo nuevamente, y luego proceder con la parte inferior, asegurándose de retirar y reemplazar la ropa de cama de forma adecuada.
La higiene también incluye cuidados específicos como el lavado de los ojos, los oídos, el cabello y los dientes, así como el cuidado perineal, que debe realizarse con movimientos seguros y desde arriba hacia abajo en mujeres para evitar contaminación.
El baño puede ser completo en cama, con una manopla de baño o toallas, y se recomienda realizarlo con agua templada entre 43 y 46 °C.
Además, el baño ofrece una oportunidad valiosa para evaluar el estado general del paciente, tanto físico como psicosocial, observando la piel, la orientación en el tiempo y la capacidad de autocuidado.
El profesional de enfermería también debe evaluar si el paciente puede realizar sus propios cuidados y promover su independencia cuando sea posible.
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